La
última vez que vi al hermano menor de mi mejor amiga, era un nerd usando
frenos. Pero cuando Cannon aparece para dormir en mi cuarto de
huéspedes, obtengo un ligero chequeo de la realidad.
Ahora
a los veinticuatro años, es masculino y con hombros anchos, y tan
pecadoramente sexy, quiero treparlo como los pasamanos que solíamos
disfrutar. Con más de metro ochenta y músculos debajo de su playera, una
voz profunda y labios carnosos que sonríen cuando me estudia, es pura
tentación.
Salido de una ruptura reciente, él no quiere nada de implicaciones. Pero me puedo resistir ¿verdad?
Me
estoy manteniendo fuerte hasta la tercera noche de nuestro nuevo
convenio cuando nos embriagamos y confiesa su mayor secreto: está
maldito cuando se trata de sexo. Aparentemente es un dios en la cama y
las mujeres instantáneamente se enamoran de él.
No
lo creo. De hecho, le voy a probar lo contrario y si consigo unos
cuantos orgasmos muy necesitados en el proceso, mucho mejor.
No
hay manera que vaya a enamorarme de Cannon. Pero una vez que
comenzamos… me doy cuenta que apostar en su contra puede haber sido el
mayor error de mi vida.

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