Blake:
Soy un hermano.
Soy un detective de policía.
Soy un asesino a sueldo.
No quiero amar.
No quiero sentir.
No quiero… EMPATIA.
Soy un hermano.
Soy un detective de policía.
Soy un asesino a sueldo.
No quiero amar.
No quiero sentir.
No quiero… EMPATIA.
Dicen que algunas personas nacieron con
una actividad disminuida de lóbulo frontal centra provocándoles una
deficiencia en la empatía. Tal vez es verdad acerca de mí, pero tanto si
nací así o si creé en un momento de maldad, la empatía fue algo que no
poseí hasta que sus ojos verdes se encontraron con los míos en el espejo
y no pude quitarle la vida.
No quería sentir, no quería a esta mujer
en mi vida complicando como vivía pero estada allí en todo momento. Su
luz brillante provocó una sombra de todos los que ella tocó. Cuando un
trabajo se vuelve malo rápidamente alterando mi vida para siempre soy
obligado a sentir. Cuando nada tiene sentido soy forzado a enfrentar las
verdades de las cuales nunca me recobraría. Cuando la vida te ahoga en
su crueldad, no sabes en qué dirección la corriente te arrastrará o en
quien te convertirás una vez que resurjas.
Melody:
Fui una hija.
Fui una estudiante.
Fui una víctima.
¿Tuve su amor?
¿Lo hice sentir?
¿Tuve su empatía?
Cuando las acciones de un asesino desalmado me obligan a sentir dolor en las venas, nunca soñé que el hombre sanando mis heridas sería quien me dejaría la peor cicatriz. Su amor dejaría cicatrices en mi alma. Las cicatrices son permanentes; nunca sentiré alivio de ellas. ¿Aprenderé a vivir con ellas, recordaré por que las tengo y aprenderé a no dejarlo acercarse lo suficiente como para infligir más daño? ¿Las cubriré eventualmente… como tatuajes cubriéndolas con nuevos recuerdos, nuevo amor, nuevos comienzos? No sabía estás respuestas porque el dolor era demasiado sofocante, lo único que sabía era que siempre estarían debajo de la superficie persistentes. Él también tenía cicatrices por sus pecados. No hay nada que puedan cubrirlas, eran demasiado profundas, demasiado feas, demasiado oscuras y nos marcaron a ambos para siempre.
Advertencia: Este libro se meterá en tu mente. Es una novela romántica muy oscura, sexy y retorcida. Fui una estudiante.
Fui una víctima.
¿Tuve su amor?
¿Lo hice sentir?
¿Tuve su empatía?
Cuando las acciones de un asesino desalmado me obligan a sentir dolor en las venas, nunca soñé que el hombre sanando mis heridas sería quien me dejaría la peor cicatriz. Su amor dejaría cicatrices en mi alma. Las cicatrices son permanentes; nunca sentiré alivio de ellas. ¿Aprenderé a vivir con ellas, recordaré por que las tengo y aprenderé a no dejarlo acercarse lo suficiente como para infligir más daño? ¿Las cubriré eventualmente… como tatuajes cubriéndolas con nuevos recuerdos, nuevo amor, nuevos comienzos? No sabía estás respuestas porque el dolor era demasiado sofocante, lo único que sabía era que siempre estarían debajo de la superficie persistentes. Él también tenía cicatrices por sus pecados. No hay nada que puedan cubrirlas, eran demasiado profundas, demasiado feas, demasiado oscuras y nos marcaron a ambos para siempre.
Solo para +18.

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